 Incrementos superiores al 20 por ciento golpean directamente a las familias de menores ingresos.

 El “impuesto saludable” se confirma como una medida recaudatoria.

 Con reduflación, la otra cara de la inflación

Ciudad de México 8 de enero del 2026.

La cascada de incrementos en los precios al público de diversos productos de consumo popular que comenzó a registrarse

desde mediados de diciembre y claramente a partir del 1º. de enero -entre los que se encuentran alimentos, refrescos y

cigarros-

, según los registros que lleva el sector, ha sido recibida con resignación y enojo entre comerciantes en pequeño y

consumidores al arranque de este 2026 , coincidieron Gerardo Cleto López Becerra, presidente del Consejo para el

Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercioPequeño SC) y Allberto Vargas Lucio, presidente

del Movimiento Nacional del Contribuyente Social, organización que agrupa a locatarios de mercados públicos a nivel

nacional.

Pese al discurso oficial sobre el control de la inflación, la realidad en la calle es otra: negocios de barrio, mercados públicos

y comercios familiares enfrentan un aumento constante en sus costos, sin margen para absorberlos, comentó Alberto

Vargas quien abundó que en carnicerías y pollerías de mercados públicos han tenido que ajustar precios para sobrevivir:

“en colonias populares de la Ciudad de México, el kilo de bistec de res ya se vende entre 210 y 260 pesos, cuando a mediados

del año pasado costaba alrededor de 180 pesos; la pechuga de pollo pasó de 110 a 130 pesos por kilo”, señaló.

Por su parte, Gerardo López agregó que este encarecimiento está obligando a las familias a recortar gastos esenciales. El

cierre de 2025 dejó una caída superior al 20 por ciento en el consumo de sectores como ropa, calzado, joyería, electrónicos,

perfumería y telefonía celular, giros que antes de la pandemia mantenían una dinámica estable”.

“IMPUESTOS SALUDABLES”: MÁS RECAUDACIÓN, MENOS BIENESTAR

El presidente de ConComercioPequeño agregó que el llamado “impuesto saludable”, aplicado vía Impuesto Especial sobre

Producción y Servicios (IEPS) a refrescos, bebidas azucaradas y cigarros, es un golpe directo al bolsillo de los mexicanos, sin

que existan evidencias claras de beneficios reales en materia de salud pública. En este rubro, los aumentos al consumidor

oscilan entre 20 y 30 por ciento.

“Una cajetilla de cigarros que en diciembre se comerciaba entre 80 y 86 pesos hoy supera los 100 pesos. Un refresco de 3

litros pasó de 45 pesos a 57 pesos. Estos incrementos no sólo afectan al consumidor final, sino que están estrangulando al

comercio en pequeño en estados de la Republica de alta marginalidad económica como Chiapas, Oaxaca o Veracruz, ya

que las tiendas de abarrotes y misceláneas dependen de estos productos de alta rotación para sostener su operación

diaria”, agregó López Becerra.

MÁS IMPUESTOS, MÁS MERCADO NEGRO

En el caso del tabaco, la política fiscal ha demostrado su fracaso para incentivar los programas de salud. El encarecimiento

del comercio legal no ha reducido el consumo: las cifras oficiales hablan de que existen más de 14 millones de mexicanos

que fuman aunque estimaciones que son más de 16 millones de personas.

“Lo que ha crecido de forma alarmante es el mercado ilegal de cigarros, que entre 2017 y 2023 aumentó más de 240 por

ciento, pasando del 8.5 al 20.4 por ciento del mercado nacional: hay cajetillas de cigarro legal y regulado que por las cargas

fiscales, su venta al público rebasaron el techo de los $100, pesos mientras que en los puestos ambulantes, las marcas

piratas están entre 8 y 12 pesos”.

Esta realidad evidencia que el “impuesto saludable” no combate adicciones ni enfermedades, pues los hospitales públicos

no tienen inversión suficiente en equipo médico, mantenimiento de instalaciones o medicamento, mientras que diputados

o senadores que llevan una vida alejada de los sectores que dicen representar. Tal parece que en incremento de impuestos

fue para pagar esos lujos, comentó López Becerra.

GASOLINAS, EFECTO DOMINÓ SOBRE PRECIOS

En este escenario, también aparece el ajuste al IEPS en gasolinas, agregó Alberto Vargas, que se estará incrementando

entre 24 y 26 centavos por litro y que según la autoridad hacendaría podría tener amortiguamientos fiscales al inicio del

año. Aunque el gobierno evita dar cifras claras, es previsible que durante 2026 el precio de la gasolina Magna superará el

tope de 25 pesos por litro que mantuvo durante el año pasado, lo cual provocará un efecto dominó en el costo del precios

del transporte de pasajeros y mercancías.

INCREMENTO AL SALARIO MÍNIMO, NO ALCANZA

Gerardo López contrastó el aumento del 13% al salario mínimo que se aplica para trabajadores de menor estrato laboral,

el cual pasó de 278.80 a 315.04 pesos diarios, lo que representan en términos reales 36.24 pesos: “en nuestra opinión, el

incremento al IEPS que los diputados del partido oficial defendieron, ha generado aumentos en los precios de productos

que consumen los sectores populares de entre el 20 y 30 por ciento, que dejó anulado los incrementos del salario mínimo,

pues hoy se necesitarían más de 70 pesos para alcanzar el alza de los precios que provocaron los impuestos, comento el

presidente de ConComercioPequeño.

Los comerciantes y prestadores de servicios vemos que los consumidores cambian de marca hacia productos cuyos precios

son más accesible a sus presupuestos o si mantienen el consumo de las marcas de su preferencia, buscan presentaciones

de menor contenido.

El fenómeno de la reduflación –reducción del contenido neto de los productos-, ha sido una estrategia que la gran industria

implementa para equilibrar los precios ante una inflación creciente y salarios que pierden su poder adquisitivo, agregó

Gerardo López al pedir que los diseñadores de las políticas económicas gubernamentales, tomen más encuenta factores

que incentivan la productividad para mejorar la economía popular y no alternativas que la dañan, como ha sido los

impuestos especiales o el control de precios.

LOS HECHOS SON CONTUNDENTES

1. Para más de 1 millón 200 mil tiendas de abarrotes, misceláneas y minisúper, la venta de cigarros y refrescos

representa cerca del 60 por ciento de sus ingresos. Golpear estos productos es golpear directamente al

comercio familiar.

2. En México existen más de 3 mil 300 mercados municipales de abasto popular. Sólo en la Ciudad de México

se registran 239 mercados.

3. En refrescos y bebidas azucaradas, los consumidores sólo están migrando a presentaciones más pequeñas

(reduflación) o a ofertas de grandes cadenas (competencia desleal), dejando en desventaja al comercio en

pequeño popular.

4. El incremento del IEPS en tabaco ha reducido el consumo del producto legal mientras que ha disparado el

consumo del producto ilegal y de contrabando.

5. El incremento al salario mínimo diario de 36.24 pesos no alcanza a cubrir los incrementos de los precios en

productos de consumo popular que son superiores a los 60 pesos diarios.